Más allá del ambiente, la experiencia lo es todo.

Más allá del ambiente, la experiencia lo es todo.

Más allá del ambiente, la experiencia lo es todo.

Mtra. Jennifer Amozorrutia; Great Place to Work® México

¿Vives para trabajar o trabajas para vivir? Es una pregunta difícil de responder, sobre todo en la actualidad cuando la esfera laboral y personal están tan mezcladas que es cada vez más complejo separarlas. Actualmente es inevitable que llevemos el trabajo a la casa y el cambio de paradigmas laborales ha hecho que llevemos la casa al trabajo.

El cómo vivamos el cambio de paradigma depende de cada uno de nosotros. Hoy por hoy las organizaciones pueden ofrecernos un entorno donde incluso encontremos un “oasis en el desierto”. Es decir, un entorno sano que nos brinde un panorama diferente al estereotipo de un típico trabajo.

Hoy, miles de organizaciones impulsan una verdadera experiencia de bienestar donde podemos disfrutar de lo que hacemos y explotar nuestro potencial, donde el “querer estar” es más fuerte que el “deber” o “tener que estar”.

Esta transformación de la cultura representa un gran reto, porque implica migrar de una visión de “clima o ambiente laboral” a un enfoque más integral y holístico. La transformación involucra procesos complejos que van desde entender la dinámica organizacional “desde los zapatos” de los colaboradores, bajo un punto de vista empático y humano, hasta implementar acciones que, “mantengan el amor” del colaborador y la rentabilidad del negocio, a la vez.

El futuro ya nos alcanzó, el cambio de paradigma ha dejado de ser algo deseable en las organizaciones, para transformarse en una tendencia valorada y esperada por quienes ingresan al mercado laboral, pero también para quienes ya lo están. En una encuesta en 2016 realizada por Future Workplace, el 80% de los profesionales de recursos humanos consideran que la experiencia del colaborador es muy importante para el éxito de la organización.

Por otra parte, para los colaboradores, en especial para las generaciones Millennials y Centennials, ya no es suficiente contar con un trabajo remunerado los costos derivados de los riesgos psicosociales en el trabajo[1], cada vez son más altos y ya están siendo considerados un verdadero problema de salud pública.

Uno de los mayores riesgos para el ser humano y que tiene relación con la forma en cómo las personas viven su experiencia en las organizaciones está relacionado al estrés laboral. En México se calcula que 75% de los trabajadores padecen estrés laboral de acuerdo a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

Sus efectos traen consecuencias físicas y psicológicas para las personas y para las organizaciones, éstos se reflejan en una baja productividad y rendimiento del colaborador, incremento de accidentes de trabajo, alza en la rotación y ausentismo, aumento de quejas de clientes y un deterioro de la imagen empresarial, entre otros[2].

Dicho panorama mejora un poco al ubicarnos en el lugar 13 como país en el “Índice Global de la Felicidad en el Trabajo”, estudio realizado en 57 países por la Consultora Universum en 2016, en donde se toman en cuenta variables como satisfacción laboral y disposición al cambio.

Afortunadamente las organizaciones consideradas como excelentes lugares de trabajo y reconocidas como Las Mejores Empresas para Trabajar® presentan niveles más favorables de satisfacción. En 2016 los resultados arrojaron un 81% de favorabilidad en los niveles de satisfacción de los colaboradores, significando que para 8 de cada 10 personas su experiencia en el lugar de trabajo es positiva.

Para aquellas organizaciones donde este no es el caso, es importante tomar en cuenta que su papel es fundamental. Si bien estos conceptos pueden resultar relativos por la subjetividad que conllevan (por tratarse de percepciones), específicamente las áreas encargadas de gestionar a las personas (como Recursos Humanos o Capital Humano), en apoyo de la Alta Dirección tienen la oportunidad de permear una cultura donde no solo se valore un buen ambiente laboral, sino cómo el colaborador vive y experimenta a su organización. Sin esta vinculación es complicado que pueda migrarse a este nuevo esquema.

Las Mejores Empresas para Trabajar® han demostrado contar con una relación efectiva con la Alta Dirección, ya que el 90% de los líderes de las áreas de Recursos Humanos pertenecen al Comité Directivo, haciendo que los esfuerzos orientados a considerar la experiencia del colaborador, sean efectivos.

Además de contar con esta visión, ésta área se ha tornado cada vez más estratégica como una figura de “marketing interno” al posicionar la cultura y filosofía de la organización en los colaboradores y hacerlos promotores de la misma.

Las estrategias que apuestan por ofrecer una propuesta de valor al colaborador atractiva e integral son variadas. Sin embargo, la tendencia actual apunta cada vez más a la personalización, con el objetivo de que el colaborador sienta que la organización atiende sus necesidades como un ser humano integral.

El concepto de “personalización” adaptado a otros contextos fuera del consumo puede no ser del todo comprendido. Sin embargo, es importante saber que su aplicación no es exclusiva de productos y servicios. Este cambio de visión se está aplicando a procesos organizacionales que han llevado a Recursos Humanos a romper las viejas estructuras donde “todo era para todos” a un esquema donde cada persona pueda tener la posibilidad de manejar su plan de carrera, horarios, beneficios, desarrollo, y otros.

Para lograrlo, existen dos conceptos base: la cultura y la tecnología. Una cultura sólida que pueda permear el enfoque a las personas a través de procesos, políticas e iniciativas, lo suficientemente flexibles. Así mismo, contar con líderes congruentes y alineados con esta visión humana, promotores de una comunicación asertiva, reconocimiento meritocrático, que funjan como coaches y facilitadores para sus equipos de trabajo, complementan este binomio.

Aunado a los elementos culturales se encuentran los beneficios únicos y especiales que enriquezcan el salario emocional de las personas. En este sentido, de acuerdo con la Encuesta de Ambiente Laboral Trust Index®, aplicada en 2016 por Great Place to Work®, el reactivo “Tenemos beneficios especiales y únicos en esta empresa” fue evaluado con un 78% de favorabilidad ante un 56% de las empresas no reconocidas en las listas de Las Mejores Empresas para Trabajar®.

Hablando de la tecnología, esta ha cobrado un papel protagónico por medio de herramientas digitales, se han vuelto recursos indispensables para poder contribuir a “darle forma” a la creación de una experiencia personalizada de trabajo para las personas. El Internet de todas las cosas (IoT) así como las plataformas de servicio especializadas, contribuyen por un lado al aseguramiento de la eficiencia y eficacia organizacional, y por otro llevan a que los procesos como el desarrollo, la comunicación interna, el reconocimiento y las compensaciones de los colaboradores a un nivel dinámico y digital, generándole al colaborador la sensación de ser único y dándole la oportunidad de autogestionarse.

Todos estos elementos coadyuvan a la fidelización del colaborador para permanecer en la organización, siendo también una manera de proteger el capital intelectual y know how organizacional, en un mundo donde el conocimiento lo es todo.

Es así como las organizaciones pueden apoyar a las personas a vivir la experiencia de su vida en los lugares de trabajo, generando mejores entornos laborales para todos, y así colaborar para hacer un mundo mejor.

Además, representa un recurso para que las organizaciones puedan mantenerse competitivas, y puedan elevar su Propuesta de Valor para el Empleado (PVE), generar satisfacción laboral, fortalecer la lealtad de los colaboradores y como estrategia de Responsabilidad Social Corporativa (RSC).


[1] “Un riesgo psicosocial es el hecho, acontecimiento, situación o estado que es consecuencia de la organización del trabajo, tiene una alta probabilidad a afectar a la salud del trabajador, cuyas consecuencias suelen ser importantes” (Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT), Algunas orientaciones para evaluar los factores de riesgo psicosocial, Op.Cit., págs, 61-62

[2] Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), (2016). Bienestar emocional y desarrollo humano en el trabajo: Evolución y desafíos en México. México. Op. Cit. Pág. 99.